Mujer cíclica poliamorosa

Artículo de Carolina A. – Cultura Menstrual



En este post tenemos el honor de leer a Carolina Ackermann, creadora del Espacio Matriz – Cultura Menstrual.
¿Se puede ser poliamorosa y cíclica a la vez? Ella nos lo cuenta…


VIVIRTE CÍCLICA Y SEXO-AFECTIVAMENTE DIVERSA


Y ahora, ¿toca que sea poliamorosa?

Vayamos por partes. La diversidad sexo-afectiva no es lo que toca. Lo que toca es repensar el amor, los afectos, los cuidados y el sistema jerárquico de “poseer” a las personas. Toca investigar, repensar y replantearnos, desde lo individual y lo colectivo, qué otras formas de relacionarnos fuera de la monogamia heteronormativa son y pueden ser posibles.

Toca aceptar nuestros deseos, llegar a consensos, tomar la vida como etapas y con la palabra y el ejemplo, provocar el cuestionamiento social del amor heteronormativo Disney (“El amor Disney es un amor eterno, único y exclusivo” Brigitte Vasallo).

Puede que ya hayas escuchado o leído sobre relaciones diversas y plurales de las que cada día hay más libros, artículos, canciones y personas de nuestro entorno que las estén viviendo, pero te cuestiones si esto es para ti, para tu pareja o para la sociedad en la que estamos. Ahí es donde muchas nos encontramos perdidas y sin referentes ni fórmulas. Lo delicado es que como estas expresiones afectivas o sexo-afectivas nos parecen nuevas, transgresoras y feministas, nos creemos que hay que aspirar a ellas sí o sí, sin meditar las consecuencias.

Muchas nos topamos con la opción de ser “poliamorosas” pensando: “Ser libre para elegir ser poliamorosa agota”. Lo que agota es pretender salir de lo normativo. No lo tenemos fácil porque hay que debatir muchas cosas con nuestra pareja o sacarles el tema a nuestros posibles pretendientes para ponerles en el contexto de lo que queremos. Son muchas las que prefieren no complicarse, no pensar siquiera en lo complejo de la organización del día a día: la economía, los tiempos de calidad, el acompañamiento y la sexualidad, entre otros asuntos de lo cotidiano.

Y así es como no siempre que queremos podemos. La coherencia se nos agota porque también queremos ser muy maduras y felices convenciéndonos de que lo tenemos todo claro. Hemos comprendido que la gestión de las emociones es lo más importante y creemos que por ir a algún taller ya nos tendremos trabajados los celos, la posesión y las inseguridades. Pero aparecen una y otra vez, y a ratos nos parece que quieren quedarse para siempre en nosotras. Debemos tomarnos el tiempo necesario para mantener un diálogo respetuoso sobre nuestros sentimientos.

La realidad se construye poco a poco pero sin pausa, para no colapsarnos personal y colectivamente. Una ayuda la podemos encontrar buscando aquellos referentes que investigan y publican sobre el tema; por ejemplo, las publicaciones de Coral Herrera. Y asegurarnos que habrá personas que estén por nosotras cuando necesitemos sostén fuera de nuestras relaciones afectivas o sexo-afectivas.


Puede que esta revolución afectiva no vaya contigo, que sientas que tú y tu manera de relacionarte están bien como están y que tu relación sea monógama. ¡Es perfecto! Si es tu elección, es perfecto. Solo permítete ampliar la mirada a lo que puede que sean las relaciones de tu entorno o las necesidades que puedan llegar a plantearte tus parejas. Somos la generación a la que nos está tocando trabajar(nos) para construir una ética amorosa para la diversidad donde nadie salga herido, donde todo lo que hagamos sea por el bienestar propio de la/s pareja/s y del colectivo.



Mujer cíclica poliamorosa en sus diversas expresiones

Como mujer cíclica sabes que cada una de las cuatro principales fases del ciclo menstrual tienen unas energías, unas virtudes y necesidades distintas que deben ser expuestas por igual a tus parejas para respetarte y ser respetada por ellas. Saber en qué fase estás cuando crees que entras en una contradicción con tu sentir de hace una semana atrás, te hará conectar con tu baile de hormonas y, por ello, podrás entenderte y gestionar lo que te viene desde la reflexión y la calma.

Como mujer cíclica anti-princesa, no hay estereotipo físico, estado de salud, ni canas que te hagan sentir que no eres merecedora del cariño y deseo de otras personas.

Como mujer cíclica espiritual te adentras en un viaje hacia ti misma para encontrar tu autenticidad en la nueva situación. Los espacios de soledad se hacen necesarios para que puedas escuchar qué tiene tu cuerpo que decirte al respecto: qué quieres y qué necesitas; qué no quieres, qué aceptas y qué flexibilidad te permites. Agradeces. Seguro que la vida y la gestión de las emociones y los tempos no te serán fáciles. Pero, agradecer ayuda a sentirse en el camino del autoaprendizaje y gestión de las emociones. Así expandes tu capacidad de amar y de sentirte amada.

Como mujer cíclica y madre sientes el orgullo de ser ejemplo y guía al poner como prioritario el amor con respeto y con honestidad. Educas desde la práctica y orientas en relaciones sanas fuera de los estereotipos de amor Disney.

Como mujer cíclica y sexual das mucha importancia a tus ganas de qué y con quién según la fase que estés transitando. Te aceptas y te explicas para que tus parejas comprendan tu necesidad. Con el diálogo se abren muchas posibilidades para los acuerdos y el disfrute pleno.

Como mujer cíclica y feminista encuentras, en el contexto de las relaciones amorosas, un campo de lucha para desmontar el amor romántico Disney, que es tan dañino por posesivo como por mitificado. No aceptar el statu quo es revolucionario en sí mismo.

Como mujer cíclica y anticapitalista incluyes en tus luchas la perspectiva crítica de reconocerte bajo el Dios Mercado, que nos ocupa el tiempo bajo el espejismo de que la felicidad está en el consumo. Ni tú ni tus parejas necesitan de objetos, atenciones ni gastos especiales para demostrar y acentuar el amor y el compromiso. Te revelas contra un capitalismo salvaje de los afectos que deja a personas destruidas por el usar y tirar.

Como mujer cíclica y trabajadora tomas consciencia y haces un ejercicio profundo de reflexión sobre cómo la sociedad capitalista y neoliberal roba tiempo de vida para los afectos y para los vínculos que sostienen a una sociedad sana.



Carolina A.
www.espaciomatriz.com



0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario