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Conociendo el ciclo menstrual – PARTE I

La mayoría de las mujeres cuando recordamos cómo fue nuestra primera regla nos vienen recuerdos de vergüenza, de miedo y de silencio. Recordamos aquél primer día como un día nefasto en el que tuvimos que acudir a la escuela con una compresa pensando todo el rato en que nadie se diera cuenta, y lo que fuere aún peor, manchar los pantalones. Cuál fue nuestra primera explicación? Puede que «Ahora ya eres una mujer, a partir de ahora ten cuidado que puedes quedarte embarazada…» o «Te ha venido la regla! Ahora tendrás que ponerte una compresa» o algo parecido.

En algunas familias la regla ni siquiera se llama regla o menstruación, sino «tía Pepa», «marea roja», «monstruación», «semana del vampiro», «esos días», «bandera roja» y así un largo historial de nombres que burlan o mortifican a la mujer y a la menstruación.

El efecto de nuestros pensamientos, cultura y situaciones de incomodidad que hemos vivido a través del período menstrual afecta a nuestras vidas causando desajustes en la menstruación y sentimientos de frustración, enfado, rabia o incluso agresividad. Además, algunas mujeres experimentan trastornos del aparato reproductor debidos a la no aceptación y ridiculización de la menstruación. Es decir, el hecho de no mirar, tildarla de algo malo o incluso esconderla como si no existiera puede causar graves desajustes en una mujer que pueden empezar a aparecer al cabo de unos años después de la menarquía.

En las sociedades matriarcales de hace 5.000 años la mujer era venerada justo por tener el don de la menstruación, la brújula interior natural. Durante los días de menstruación las mujeres se retiraban y se convertían en oráculos para sí mismas y para el resto de la comunidad, pues sus energías estaban totalmente en el subconsciente, conectadas con un estado meditativo natural. La mujer, en realidad, ha jugado muchos papeles a lo largo de la historia: el de cuidadora de sus hijos, el de sanadora o incluso el de sacerdotisa. Éstas últimas eran mujeres expertas en la naturaleza, la curación y las relaciones entre personas, capaces de interactuar con las estaciones, con su propio ciclo menstrual y con su intuición. La Inquisición justificó el asesinato de millones de estas mujeres completas designadas bajo el término de «bruja».

Hoy en día, el ser humano está desconectado de los ciclos de la naturaleza (la Luna, las estaciones, las mareas, etc.) incluyendo el ciclo menstrual. Este acontecimiento enferma a la sociedad con estrés, culpa, frustración y enfado por no ser cómo se exige que seamos, además de causar graves desequilibrios tanto físicos como mentales o emocionales como puede ser el mal llamado síndrome premenstrual entre las mujeres.

¿Y si pudiéramos cambiarlo?

Dibujo de Odette Llenas para Agenda Naturaleza Femenina 2017

Dibujo de Odette Llenas para Agenda Naturaleza Femenina 2017

Cuando una mujer es consciente de su ciclo menstrual, es consciente de ella misma y de sus necesidades. Sabe cuando tiene que parar, cuando es el momento para expandirse y crecer y cuál es el momento para actuar. La guía su intuición, su conexión con ella misma y su ciclo menstrual, su bien más preciado.

A nivel físico, durante la menstruación maduramos un óvulo dentro de un ovario. Nuestros niveles hormonales están muy bajos, igual que nuestra energía física. La mente se encuentra en el momento más subconsciente, menos analítico. Desde la menstruación hasta la ovulación se desarrolla y crece un óvulo. El cuerpo empieza a segregar estrógeno y la hormona foliculoestimulante (HF). En el plano de las ideas y la consciencia, es el momento para poner en práctica las ideas ya que además se dispone de la máxima energía para hacerlo. Justo a la mitad del ciclo sucede la ovulación, el punto álgido hormonal, donde se encuentran los picos más altos de la hormona luthehizante (HL) y floliculoestimulante (HF), lo que hace que la creatividad experimente su grado máximo. También incrementa el nivel de estrógeno, que influye en el funcionamiento del cerebro, incrementando la actividad del hemisferio izquierdo y por tanto haciendo que aumente nuestra fluidez verbal. Todo ello va disminuyendo para dejar paso al incremento de la progesterona, debido al óvulo no fecundado que ha muerto. Después de esto, el cuerpo se dispone a terminar el ciclo a través de una nueva menstruación.

Además de esto se producen muchos más cambios físicos en nuestro cuerpo que a la vez afectan al estado energético y emocional de la mujer. Conocerlos y saber cómo afectan a tu estado físico, mental y emocional ayuda a restablecer tu naturaleza y por tanto, a sentirte más segura, equilibrada auténtica y completa.

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